Las fallas derivan de una vieja costumbre de los ebanistas valencianos; recoger toda la madera que les sobraba para hacer una hoguera en honor a San José, su patrón.

Falla Plaza del Arbol, ejercicio fallero 1933-34 ( www.fallas.com )

Existe otra teoría que habla del ninot de mitja Quaresma (muñeco de media Cuaresma) o parot, que dice que las fiestas falleras nacen de la costumbre de lanzar un muñeco a la hoguera. Los artesanos trabajaban a la luz de los candiles, que suspendían en los llamados parots, candelabro de madera con varios brazos. Cuando llegaba el buen tiempo y las tardes se hacían más largas, los parots se quemaban a la entrada de sus casas. Más tarde, se vestían con ropas viejas.

La estructura de las primeras fallas simulaba un teatro: sobre una tarima de madera varios ninots representaban una escena, acompañada de unos carteles explicativos.

En el s. XIX los ninots estaban hechos de madera, vestidos con ropa de verdad y con máscara de cartón. Además, también había fallas hechas con trastos viejos.